Estudio desmiente la efectividad de las dietas según el grupo sanguíneo

Hay una moda que se resiste a desaparecer, pero un equipo de expertos en Bélgica insiste en que no hay evidencia de que las dietas diseñadas según los grupos sanguíneos mejoren la salud.

Luego de revisar la literatura médica, el equipo identificó un solo estudio sobre los efectos de las dietas reducidas en grasa en el colesterol de personas con distintos grupos sanguíneos. Y ese estudio era débil.

Ninguna investigación sometida a revisión de pares mostró que la dieta supuestamente compatible con el tipo de sangre mejora la salud o reduce el peso más que la alimentación común.

Los médicos ya lo saben, según dijo el autor principal, doctor Philippe Vandekerckhove, de la Cruz Roja Belga.

“Aun así, la población general accede a este tipo de dietas, sin importar el consejo médico, y no se podría determinar si los efectos atribuidos son o no, de hecho, ‘basados en la evidencia'”, dijo Vandekerckhove.

El grupo sanguíneo se determina por las proteínas sobre la superficie de los glóbulos rojos y los anticuerpos en la sangre.

La forma de clasificación más conocida, llamada sistema ABO, describe si las células de un individuo transportan las proteínas A o B, ambas o ninguna, lo que se conoce como grupo O.

Los regímenes alimentarios según el tipo de sangre surgen de la idea de que los grupos sanguíneos revelan la evolución de una población y que los antecedentes históricos hacen que la gente con determinados tipos de sangre se beneficien o sufran con distintas dietas.

El equipo de Vandekerckhove, que publica los resultados en The American Journal of Clinical Nutrition, revisó las principales bases de datos online de ensayos clínicos publicados, revisiones y otros estudios sobre cohortes agrupadas según el grupo sanguíneo que realizaron distintas dietas.

De los 1.415 estudios hallados, 16 parecían inicialmente promisorios, pero el equipo debió descartar 15 debido a errores de diseño.

Uno solo era lo suficientemente sólido como para incluir en la revisión porque era aleatorizado, aunque poseía varias debilidades, como el hecho de que los participantes sabían qué intervención les habían asignado, los grupos eran pequeños y el principal objetivo era “el colesterol malo”, algo que no está directamente asociado con la pregunta sobre la salud o el peso.

Esta falta de estudios sorprendió y decepcionó al equipo.

“Hasta que no se realice un estudio sobre un grupo de participantes con un determinado grupo sanguíneo que adhiera a un tipo de alimentación y se lo compare con otro grupo con el mismo tipo de sangre, pero que no realice esa dieta, y se pueda evaluar la incidencia de la enfermedad y la calidad de la salud, no se podrá probar los efectos de ese tipo de dietas”, señaló el autor.

“Por ahora, no hay evidencia que respalde la teoría de que las ‘dietas según el grupo sanguíneo’ benefician de alguna manera la salud”, dijo Beth Warren, dietista matriculada de la ciudad de Nueva York y que no participó del estudio. “Esa dieta de moda se hizo popular con un libro publicado en 1996 (…) sin pruebas que la respalden”, agregó.

El libro “Los grupos sanguíneos y la alimentación”, de Peter D’Adamo, tiene más de 7 millones de copias impresas y describe la teoría de por qué hay que comer ciertos alimentos y evitar otros según sea el tipo de sangre.

D’Adamo está convencido de la utilidad de esta dieta por evidencia circunstancial. “Todos los autores han concluido, como yo, que no existen estudios directos sobre este tema”, dijo D’Adamo a Reuters Health.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, 22 de mayo del 2013